En un tablero geopolítico convulsionado por el reciente estallido de la guerra en Irán y las secuelas de la invasión de Ucrania, Argelia ha recuperado su papel como socio prioritario para la estabilidad de España. La reciente visita del ministro de Exteriores, José Manuel Albares, a Argel subraya un giro pragmático: tras años de tensiones diplomáticas por el Sáhara Occidental, la necesidad de garantizar el suministro de gas ha acelerado una reconciliación imprescindible para Madrid.
El gasoducto Medgaz: Una arteria vital
La seguridad energética de España descansa en gran medida sobre el gasoducto Medgaz, la infraestructura que conecta directamente Beni Saf con Almería. Con una capacidad anual de 10.160 millones de metros cúbicos, esta vía es el cordón umbilical que permite a empresas como Naturgy —aliada histórica de la estatal argelina Sonatrach desde 1969— abastecer el mercado nacional.
Aunque España ha diversificado sus fuentes aumentando la compra de gas natural licuado (GNL) a Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump, Argelia se mantiene como el suministrador estructural más fiable. Mientras el GNL depende de la logística marítima y la volatilidad de precios internacionales, el flujo constante por tubo ofrece una previsibilidad que es clave para la industria y el consumo doméstico español.
Sonatrach: Mucho más que una empresa pública
La compañía estatal Sonatrach no es solo la mayor empresa de África por facturación; es la «llave» de la economía argelina y una herramienta de política exterior, la empresa goza de una reputación de socio altamente fiable. Históricamente, incluso en los periodos más oscuros de Argelia, el suministro de gas a Europa nunca se ha visto interrumpido, funcionando a menudo como un «teléfono rojo» que mantiene el contacto entre naciones cuando la diplomacia oficial falla.
Los desafíos: ¿Hay margen para bombear más?
El objetivo de la diplomacia española es maximizar el uso del Medgaz, que actualmente opera ligeramente por debajo de su capacidad máxima (28 millones de metros cúbicos diarios frente a los 32 potenciales). Sin embargo, la seguridad energética a largo plazo enfrenta dos retos internos en Argelia:
- El aumento del consumo doméstico: Las fuertes subvenciones estatales en Argelia disparan la demanda interna, limitando el excedente destinado a la exportación.
- La necesidad de inversión: Para que Argelia siga siendo el garante energético de España e Italia, Sonatrach requiere una política de exploración más agresiva y una modernización técnica que reduzca el desperdicio de gas (flaring).
En el escenario actual, la resiliencia energética de España depende de mantener una relación sólida y estable con Argel. La reactivación de los lazos con Argelia no es solo un movimiento diplomático, sino una medida de protección nacional ante la inestabilidad de los mercados energéticos globales provocada por los conflictos en Oriente Medio y Europa del Este.
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