La entrada descontrolada de decenas de miles de inmigrantes desde Marruecos ha abierto una grave brecha de seguridad en España. La imposibilidad de identificar inmediatamente a todas las personas que accedieron a Ceuta ha obligado a solicitar la colaboración de otros países para comprobar si entre ellas se encuentran yihadistas fichados fuera del territorio español.
Varios Estados aliados se han ofrecido a compartir información de sus bases de datos con las autoridades españolas para identificar a posibles individuos relacionados con el terrorismo que no consten en los registros nacionales, según publica The Objective.
El objetivo de esta cooperación internacional es cruzar fotografías, huellas y otros datos de los inmigrantes con los archivos policiales y antiterroristas de diferentes países. El problema es especialmente grave porque muchas personas entraron sin documentación y aprovechando una avalancha que desbordó completamente los controles fronterizos.
Una entrada masiva que amenaza la seguridad nacional
La crisis ha demostrado que una entrada masiva no constituye únicamente un problema migratorio o humanitario. También puede convertirse en una amenaza para la seguridad nacional cuando miles de personas acceden al territorio español simultáneamente, sin identificación previa y sin que las autoridades puedan conocer inmediatamente sus antecedentes.
Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad deben determinar ahora si entre los inmigrantes permanecen personas reclamadas por otros países, antiguos combatientes, individuos radicalizados o sospechosos que todavía no estaban fichados en España.
El Ministerio del Interior había negado anteriormente haber confirmado públicamente la presencia de yihadistas entre los recién llegados, aunque tampoco desmintió expresamente las informaciones difundidas por algunos medios. La necesidad de recurrir ahora a la cooperación internacional confirma, al menos, la existencia de un riesgo que obliga a extremar las precauciones.
No sería responsable presentar a todos los inmigrantes como una amenaza. La inmensa mayoría busca mejorar sus condiciones de vida y muchos fueron engañados por mensajes falsos difundidos en las redes sociales. Sin embargo, tampoco puede ignorarse que una avalancha de estas dimensiones ofrece una oportunidad excepcional para que personas peligrosas intenten entrar camufladas entre miles de inmigrantes.
¿Permitió Marruecos la avalancha para presionar a España?
La gran pregunta que todavía debe esclarecerse es cómo fue posible que decenas de miles de personas se concentraran en territorio marroquí, se desplazaran hasta la frontera y entraran en Ceuta sin que las autoridades del país vecino pudieran impedirlo.
Hasta ahora no existen pruebas públicas concluyentes que permitan afirmar que el Gobierno marroquí organizó directamente la entrada. Un informe de la Guardia Civil sobre una nueva convocatoria para el 15 de agosto señala expresamente que no está acreditada su autoría ni que detrás de ella se encuentren las autoridades marroquíes.
No obstante, la magnitud y la coordinación de lo sucedido alimentan las sospechas sobre una posible pasividad deliberada. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha pedido esclarecer qué falló en la cooperación con Marruecos y ha cuestionado la fiabilidad del país vecino.
Esta no sería la primera vez que la inmigración se convierte en un instrumento de presión diplomática. En mayo de 2021, miles de personas entraron en Ceuta después de que Marruecos relajara los controles fronterizos en plena crisis con España por la hospitalización del presidente saharaui Brahim Ghali.
Por eso, España debe investigar si la reciente avalancha fue simplemente el resultado de rumores difundidos por internet o si existió algún grado de tolerancia, facilitación o utilización política desde Marruecos. Si un Estado permite que miles de personas atraviesen su frontera para obtener concesiones diplomáticas, no se estaría ante una crisis migratoria espontánea, sino ante una forma de presión híbrida contra España.
Otra convocatoria para el 15 de agosto
La preocupación aumenta porque en Facebook, WhatsApp e Instagram circulan nuevos llamamientos para intentar otra entrada colectiva en Ceuta el 15 de agosto. Un informe analizado por la Guardia Civil considera real la convocatoria digital, aunque su alcance y autoría continúan sin confirmarse.
El documento subraya que la intervención preventiva de Marruecos en las carreteras, estaciones, la localidad de Castillejos y las zonas costeras será determinante. Es decir, la seguridad de la frontera española vuelve a depender en buena medida de la voluntad de cooperación del país vecino.
España no puede permitir que su integridad territorial y la seguridad de sus ciudadanos queden condicionadas por decisiones adoptadas al otro lado de la frontera. La identificación exhaustiva de todos los recién llegados, el intercambio de información con países aliados y una investigación independiente sobre el papel desempeñado por Marruecos resultan imprescindibles.
La solidaridad con quienes buscan una vida mejor no está reñida con la protección de las fronteras. Ocultar o minimizar el riesgo tampoco ayuda a los inmigrantes: solo beneficia a las redes criminales, a posibles extremistas y a quienes puedan estar utilizando seres humanos como instrumento para chantajear políticamente a España.