Marruecos consolida el expolio del Sáhara Occidental bajo el paraguas provisional de la Unión Europea

Carlos Silva

junio 21, 2026

Para sortear la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) que declaraba ilegal la inclusión de los productos del Sáhara Occidental en las preferencias comerciales con Marruecos, la Comisión Europea recurrió a un procedimiento de urgencia en septiembre de 2025. Mediante esta maniobra legal, la institución presidida por Ursula von der Leyen logró aplicar la modificación de manera provisional con el único visto bueno del Consejo. Este mecanismo permitió esquivar temporalmente el control democrático del Parlamento Europeo, manteniendo el acuerdo en vigor casi un año después de su implementación sin haber pasado aún por la Eurocámara.

El bloqueo político y el temor al rechazo en la Eurocámara

La ratificación definitiva del pacto se encuentra actualmente en un limbo temporal debido a que la Comisión Europea está dilatando los plazos por falta de confianza en el resultado. Aunque el apoyo del Consejo está garantizado —con España y Francia como los principales defensores de la ratificación—, la mayoría en el Parlamento Europeo no está clara. Existe una profunda división y serias dudas entre los eurodiputados sobre la legalidad de la pirueta jurídica utilizada por la Comisión. El reflejo de esta debilidad parlamentaria se vio claramente en noviembre, cuando la propuesta para etiquetar los productos del Sáhara como marroquíes se aprobó por el ajustado margen de un solo voto, lo que hace prever un escenario idéntico y de alto riesgo para el acuerdo definitivo.

El argumento del consentimiento implícito y el beneficio económico

El pilar legal sobre el que la Comisión y el Consejo justifican la explotación de los recursos saharauis se basa en el concepto del «consentimiento implícito». Las instituciones de la UE sostienen que, al tratarse de un territorio no autónomo, no es necesaria una aprobación explícita de su población, siempre y cuando el acuerdo no les genere obligaciones y les aporte un beneficio económico directo, específico y verificable. Bajo esta premisa, la Comisión argumenta que suspender el trato preferencial para las frutas, hortalizas y productos pesqueros del Sáhara Occidental supondría un grave perjuicio para la economía local, justificando así la continuidad de la alianza comercial con el reino de Mohamed VI.

Negociaciones en la sombra para evitar un nuevo fracaso judicial

En la actualidad, la Comisión Europea se encuentra inmersa en un intenso trabajo de pasillos y negociaciones discretas con los diferentes grupos políticos de la Eurocámara. El objetivo de Von der Leyen es amarrar los apoyos necesarios y asegurar una mayoría sólida antes de someter el texto a la votación definitiva en Estrasburgo. Con esta estrategia de persuasión, Bruselas busca evitar a toda costa un voto negativo en el Parlamento o una nueva demanda ante el TJUE, un escenario judicial que reabriría las tensiones comerciales y diplomáticas en la región.

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